En Vera Cruz en la década de 1940, Nacho, un indio, sirve mesas en el café de Don Lázaro en el Hotel Ofélia. Se enamora de Lola, una puta alcohólica adicta al opio que está perdidamente enamorada de Gardenia Wilson, una luchadora enmascarada que se acostó con ella una vez pero sabe que está desequilibrada. Don Lázaro advierte a Nacho sobre Lola, y Nacho sabe que su amor no será correspondido, pero hará cualquier cosa, por degradante que sea, para estar cerca de ella. Lola, por su parte, puede ser sádica. Los exiliados republicanos que son habituales en el café fomentan el deseo de Lola de asesinar a Franco. Nacho a su vez mezcla este espejismo político con su fascinación por la trama de "El Mikado". ¿A dónde conducen las fantasías y las obsesiones?